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Taller de de juguetes autómatas basados en leyendas de Sahuayo

Dentro de las instalaciones de la Casa de la Cultura de la ciudad de Sahuayo, Mich., se llevaron a cabo la elaboración de distintos juguetes autómatas, los cuales a través de sus personajes y movimientos narraban algunas de las narraciones tradicionales de la comunidad.

Leyendas de Sahuayo

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la cueva de la tepuzaArtist Name
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La Cueva de la Tepuza

Évelyn Guadalupe Rodríguez Zapién

Se cuenta que por esta zona de Michoacán había un bandolero llamado Martín Toscano, el cual asaltaba muchas diligencias con oro y plata. Este dinero lo escondía en cuevas por toda la región. Uno de estos tesoros se encuentra en la Cueva de la Tepuza, pero este dinero está encantado.

Se dice que para poder entrar a la cueva deberás pasar por varias pruebas. La primera es que para poder entrar a la cueva se necesita lamer un excremento de salmoruta el cual se convertirá en un soldado. A esta aparición deberás dejarle todas sus pertenencias, que no se te pase ni un arete, ni mucho menos que sea de oro.

 

En la segunda prueba, aparecerá un toro negro con los ojos de diablo, el cual deberás torear varias veces sin que te cornee, si lograr esquivarlo, el toro se convertirá en un niño que te dejará pasar a la tercer prueba.

 

En la siguiente prueba habrá una serpiente gigante encantada a la cual debes dejar que te bese para que esta se convierta en una niña. Cuando pasé eso, Martín Toscano te gritará, “Todo o nada”.


Te tienes que llevar todo o lo dejas todo y sales de la misma forma que entraste, pero cuidado, solo se abre el día de la Candelaria, el 2 de febrero.

La leyenda de Jacobita

Julián Mendoza Ceja

Mi bisabuela contaba que Jacobita era una persona de baja estatura, de piel morena y era muy enfermiza y que un día dejó de caminar por alrededor de 6 meses. Pero un día, Jacobita soñó con Dios y Jesucristo, ambos le decían levántate y anda, y Jacobita le contó su sueño a su confesor y este le dijo que hiciera lo que le había dicho.

Jacobita se levantó y empezó a caminar. Con el pasar del tiempo Jacobita comenzó a soñar todas las noches muchos sueños premonitorios. Pero fue uno el que despertó su curiosidad, ya que ella soñó con un río de sangre que se extendía por Sahuayo. Para sorpresa de Jacobita el 23 marzo 1927, se comenzaron a ejecutar 27 mártires cristeros oriundos de Sahuayo. Esta orden fue dada por el general González, todos los habitantes de Sahuayo estaban impactados por lo sucedido, formaron una hilera y fueron fusilándolos uno a uno dejándolos amontonados en el atrio de la iglesia.

 

Se relata que ese día el cielo se empezó a nublar, el aire se hizo mucho más fuerte y comenzó a llover, y la sangre que se había derramado en aquel atrio, comenzó a correr por la calle Morelos, una callecita empedrada oscura y misteriosa había en frente de la parroquia una jacaranda, y como la primavera iniciaba estaba llena de flores, y con todo lo que había sucedido, el viento arrancó aquellas flores y cayeron justo sobre los cuerpos de los cristeros ejecutados.

 

A quién Sahuayo, aún se siguen recordando aquella terrible tragedia de estos mártires que luchaban por Cristo Rey y sus creencias. Desde entonces se ha dicho que Jacobita era una santa y sus restos se encuentran actualmente en las catacumbas del Sagrado Corazón de Jesús ya que fue muy devota a él.

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jacobitaJulián Mendoza Ceja
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el tesoro de las buñigas de oro mp3Artist Name
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El tesoro de las buñigas de oro

Estefanía Guadalupe Ávila Tafolla

Se cuenta que había un señor llamado Luis y otro don Beto, ambos venían bajando del monte de la Calzonuda con sus mulas cargadas de leña, venían muy cansados.

 

Don Luis le dijo a don Beto - hay que sentarnos a descansar debajo de esta higuera-. Fue entonces cuando ya estaban descansando que una mula empezó a rascar con las patas en la tierra y sacó una piedra laja, debajo de esta había una enorme olla llena de monedas de oro y los hombres sorprendidos se quedaron viendo uno al otro.

 

Entonces don Beto le dijo a don Luis - cómo le vamos a hacer para llevarnos todo este oro- don Luis le dijo -mira mañana a las 3:00 de la mañana venimos por él, porque ahorita las mulas van muy cargadas y es de día y si nos ven el oro nos van a saltar-, y así quedaron a esa hora de volver.

 

Pero don Beto era muy avaricioso se levantó a las 12:00 de la noche para ir por la olla llena de oro, pero cuál fue su sorpresa, que cuando vio la olla estaba llena de excremento de vaca, buñigas de vaca, pero dijo, - para burlarme de Luis, voy a ir a su casa y se la voy a aventar toda por la ventana- y así lo hizo. Entonces, cuando se levantó don Luis como a eso de las 3:00 de la mañana, como habían quedado con don Beto, pero cuando entró a la cocina vio que estaba lleno de monedas de oro, entonces se preguntó por qué estaba todo ese dinero allí. Pero al ver que no llegaba don Beto se dio cuenta que había actuado con mucha alevosía y ventaja, y por eso a don Beto se le convirtieron las monedas en excremento de vaca y cómo don Luis había actuado bien él sí pudo ver el oro y así salió don Luis adelante con su familia la cual era muy pobre.

El Diablo del Rincón de San Andrés

Luis Gabriel González Manzo

La comunidad del Rincón es pequeñita pero llena de muchos paisajes que son engalanados por cerros y un arroyo y se ubica a las afueras de Sahuayo.

Cuentan las gentes viejas del rancho, que por las noches una serie de ruidos muy fuertes siempre asustan a las gentes de aquí, escuchan risas tenebrosas y provoca que perros y coyotes aúllen fuertemente. Por los techos de las casas se escuchan pasar pisadas que resuenan las vigas de las casas. 

Un día la gente se enfado por lo que pasaba, así que montaron guardia muchas personas para saber que sucedía, fue así que al caer la noche, empezaron los perros a ladrar y los coyotes a aullar, de pronto vieron como una figura de una persona muy gigante como de 3 metros de altura venía bajando del cerro dando semejantes brincos, uno tras otro, retumbando toda la tierra, hasta que se trepo a los techos y se puso a bailar, la gente al verlo lo reconoció y supo de inmediato que era el mismísimo Diablo. Las personas corrieron a sus casas, se pusieron a rezar hasta que se fue ese susto. Al otro día la gente hizo misa y bendijo todo, fue así como ya no se empezó a aparecer aquel Diablo brincador.

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